[youtube:http://es.youtube.com/watch?v=tJtl5uwmLLE 350 230]Aunque a algunos les cueste aún creerlo, existe un antes y un después del nacimiento de Wii, no sólo en la historia de Nintendo, sino en la de los videojuegos en general. Desde el fenómeno PlayStation ninguna máquina había conseguido popularizar el videojuego de una manera tan espectacular, mucho menos si tenemos en cuenta el gran papel de los de Kyoto a la hora de promover el, a veces tan injustamente criticado, juego ocasional.
El planteamiento de Wii podría responder al de una moda pasajera, nada es descartable, pero si Shigeru Miyamoto se ha apuntado a ella, mucho nos tememos que el resto de la industria deberá de ir detrás.
En efecto, el gurú natural de Sonobe (Kyoto) hace ya tiempo que avisaba de sus intenciones y de esa máxima que siempre le vino rondando la cabeza: no seguir tendencias, sino crearlas. Seguramente nunca sabremos si el cambio en la cúpula de Nintendo –el ambicioso Hiroshi Yamauchi por el prudente Satoru Iwata– tuvo algo que ver, pero lo que es una verdad incontestable es que a Miyamoto ya no sólo se le conoce por haber creado a personajes como Mario, sino también por haberse convertido en un diseñador basado en las experiencias.
Experiencias con perros (Nintendogs), experiencias en el deporte (Wii Sports), experiencias sobre una báscula (Wii Fit)… ¿Cuál será la próxima experiencia que el diseñador refleje en un videojuego? De momento sus superiores ya se encargaron de que mantenga sus ideas guardadas bajo llave, aunque su último título fuera ya un secreto a voces o, más bien, a notas musicales que llevan escritas en el diario del japonés desde que Wii saliera al mercado.
Wii Music, como sus propios responsables afirman, no es una obra que haya costado mucho tiempo de desarrollo.Tanto es así que la crítica internacional duda precisamente si Wii Music se puede considerar realmente como un videojuego. Su 6 de media en Metacritic, después de haber pasado por revistas de reconocido prestigio, es desconcertante, casi tanto como la manera en que los usuarios deben de situarse ante este tipo de novedades.
Desde nuestro punto de vista, considerando que el auge del videojuego casual es una de las mejores cosas que le ocurrio al sector en los últimos años, y teniendo en cuenta que Wii Music es una de las expresiones más fuertes de esta tendencia, lo último que ha salido de las oficinas de Kyoto nos parecio una magistral manera de retransmitir las emociones que sólo una forma de expresión como la música es capaz de hacer sentir.
Al contrario de videojuegos como SingStar, Rockband o Guitar Hero, la última obra de Miyamoto no nos propone solamente interpretar una cantidad de temas –en concreto, cincuenta– preestablecidos, sino crear y divertirnos cambiando todo aquello que se nos ocurra, haciendo música y procurando que nos sintamos como unos auténticos músicos a pesar de que no tengamos ni idea de lo que es un bemol o un sostenido.
La filosofía de Wii Music es, en este sentido, coincidente con la de la máquina que lo soporta. Cualquiera puede crear sus propios arreglos y modificar, por ejemplo, el pausado y alegre ritmo del himno de la alegría (Beethoven) por otro mucho más roquero y desenfadado. Las posibilidades son ciertamente infinitas y, como decimos, no se requiere experiencia ni, mucho menos, una gran habilidad.
Esto es posible gracias a un conjunto de factores, aunque el más importante tiene nombre y apellido: wiimote y nunchuk. Los 60 instrumentos presentes en el título (arpa, vibráfono, tambores, campanillas, timbales, banjo, contrabajo, trompeta, saxofón, flauta, acordeón, gaita, tuba, violonchello, bombo, taiko, congas, maracas. pandereta, campanas, castañuelas, platos de DJ…) es posible controlarlos a través de este binomio de una manera casi natural, imitando su colocación y movimiento en el espacio para simular a una guitarra, a un piano, a un violín o incluso a una armónica. Podría parecer algo exagerado, pero si el usuario imagina que sujeta el instrumento entre las manos, ya tendrá la mayor parte del trabajo hecho.
Continuar leyendo »