[youtube:http://es.youtube.com/watch?v=fLPNTZu9XU4 350 230]Todos los videojuegos tienen una historia, pero sólo unos pocos merecen que se convierta en leyenda. Soul Calibur, el famoso título de Namco Bandai, es uno de ellos. A lo largo de los cuatro títulos que componen la serie, hemos podido ser partícipes de algunas de las mejores luchas uno contra uno que ha dado jamás una consola. Pero esto no era suficiente. Al menos, no para los desarrolladores nipones, que han recogido todo el universo Soul Calibur para llevarlo hasta Wii, una máquina que ahora nos desvelará en exclusiva la verdadera historia que guarda la eterna lucha entre las espadas del bien y del mal.
Soul Calibur Legends ha tardado bastante en llegar a Europa (el lanzamiento en EEUU ocurrió hace casi un año) para darnos un esquema de juego que se aleja bastante de lo visto hasta ahora en la saga de Namco Bandai. Tanto, que podríamos considerar a este videojuego como un “spin off” de la serie que, con el único argumento de tumbar a todos los rivales que se nos pongan por el camino, nos pondrá al frente de hasta siete personajes dentro de una mecánica de luchas puramente “beat ‘em up”.
Es verdad que el videojuego no va a pasar a la historia por ser el mejor de todos los Soul Calibur existentes, pero hay que reconocer que Siegfried, Ivy, Sophitia, Taki, Mitsurugi y Lloyd (cameado desde Tales of Symphonia) mantienen todos sus movimientos y habilidades, los cuales se unirán a los de otros personajes que no serán jugables (por ejemplo, Cervantes o Nightmare) pero que estarán ahí para hacer que nos sintamos dentro de un título que trata de contarnos la leyenda que dio origen a la que hoy en día es la franquicia favorita de muchos jugadores.
El Modo Aventura es el encargado de narrarnos una historia dividida en seis capítulos que nos darán unas diez horas de juego. Una trama que nos pone desde el principio en el papel de un Siegfried atormentado y temeroso que no logra resistir la tentación de empuñar una espada (Soul Edge) que, a partir de entonces, le traerá muchas aventuras pero también algunos problemas. De hecho, con su poco deliberada acción liberó el poder de la espada, desatando así el advenimiento de las fuerzas del mal, además de las envidias de todo tipo de personas que buscan el poder casi tanto como él.
Concretamente, el Imperio Otomano y el Imperio Romano son dos de ellos, situándonos así en medio de una batalla en la que no vamos a ser espectadores neutrales, sino activos luchadores que recorrerán cerca de 40 niveles plagados de guerreros, monstruos y seres de ultratumba que tratarán de acabar con nuestras vidas.
La modalidad es únicamente para un jugador y se basa en la simple mecánica de dar golpes a todo lo que se mueva, incluidas las pequeñas hordas de enemigos (no se nos acercarán más de cinco rivales a la vez) a los que deberemos de atizar con la ayuda conjunta de los dos controladores de Wii. A este respecto, podemos apreciar que el trabajo realizado fue bastante aceptable, con un wiimote que se encarga de desencadenar varios tipos de golpes (cortes laterales, verticales y estocadas) mientras que el “stick” analógico del nunchuk se destina a manejar el desplazamiento del protagonista. La respuesta es buena – aunque no carente de algunas imprecisiones puntuales – y las posibilidades muy elevadas, puesto que incluso se hace posible el combinar movimientos con las dos manos a fin de llevar a cabo ataques especiales.
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